jueves, 11 de febrero de 2021

¿ESTÁ ROTA LA BURGUESÍA DE EEUU?

 


¿ESTÁ ROTA LA BURGUESIA DE EEUU?



¿ESTÁ ROTO EL COMPLEJO MILITAR INDUSTRIAL?


UN VIRUS CON IDENTIDAD POLÍTICA


Responder categoricamente no es razonable sin contextualizar el clima de abierto enfrentamiento de los grupos que componen la muy bien organizada burguesia estadounidense, y contextualizar la respuesta pasa por otra reflexión enlazada que es, ¿qué espera el complejo militar industrial de los chinos y de los rusos?

Esta cuestión es determinante para entender el contenido de lo que supone la crisis económica tapada con la pandemia del covid 19. Es preciso entender que en nuestro tiempo, tan comunicado e interdependiente, todos los acontecimientos tienen repercusiones globales, y estos nunca son apolíticos, pues aunque en un principio no tuvieran significación, las interdependencias los convierten en políticos por su propia dinámica.


Es innegable las grietas abiertas en la sociedad estadounidense por la política del anterior presidente (Trump), que abrió el enfrentamiento con China, pero el actual presidente, Biden, se está aprestando a conciliar los enfrentamientos en el complejo militar industrial, porque es necesario cerrar las grietas antes que estas terminen introduciendose en las conciencias de los estadounidenses, pero mientras a la élite se la puede conciliar, a la sociedad, en su conjunto, la conciliación está abiertamente rota, sobre todo, porque a diferencia de la ruptura que se produjo en el siglo xix entre el norte y el sur, entre la burguesía industrial y la burguesía algodonera, esta ruptura se está produciendo entre la burguesía, en su conjunto, republicanos y demócratas en proceso de conciliación y la sociedad, una determinada parte de la sociedad no anglosajona blanca, que acapara las condiciones ventajosas, mientras la sociedad no blanca se ha empezado a organizar, especialmente los afroamericanos concienciados por el lema de la vida de los negros importa (Black Lives Matter), cuya mejora no progresa, y cuya represión sigue las mismas pautas anteriores. Si bien una guerra civil no está en el horizonte del complejo militar industrial, la grieta abierta en la sociedad no mejorará porque cualquier tipo de enfrentamiento social es insustancial sin arrancar conquistas sociales que suponen, siempre, un retroceso de la clase dominante, en términos económicos, políticos, sociales e ideológicos.


Cerrar esa grita pasa por el juicio al expresidente Trump, y estamos viendo como se está preparando el segundo impeachment en el que se está pactando el juicio, en el que Trump no será condenado porque su influjo puede ser necesario en un próximo futuro, y eso pasaría por no condenarle de por vida a la reelección. La condena puede que no le permita presentarse en 2024, pero la puerta quedaría abierta. Eso al menos es lo que se podría deducir de los encuentros de los senadores que tienen que preparar el juicio, y esto es así porque al igual que el 9/11 de 2000, la pandemia necesita una justificación. La demolición del WTC sigue a la búsqueda de una plausible explicación porque por parte la sociedad estadounidense produjo su propia comisión de investigación —arquitectos e ingenieros— que refutaron la tesis oficial del derrumbe por causa del choque de los aviones. Ahora se busca al animal causante de la pandemia porque existe la convicción de que tal pandemia está en alguna panoplia NBQ, lo cual indicaría una voluntad de causar terror y espanto. Una clase en decadencia no puede más que hacer eso mismo.


Entender la importancia del sistema capitalista gestionado por la burguesía más importante en su propio terreno nacional-estatal, es la que puede aportar luz a las conjeturas que nos podamos hacer para comprender el futuro de la marcha del mundo, que está muy unido al desarrollo de los acontecimientos en EEUU.


Para los ciudadanos corrientes, imbuidos en sus problemas cotidianos, el futuro es algo que no abarca más alla de llegar a fin de mes y pagar los plazos de los bienes comprados a crédito, para los más pudientes, y para, subsistir, sobrevivir, pero para la élite dominante, el futuro es una constante, siempre presente a la que se le dedica profundos estudios por gabinetes que están en todos los thinktanks, ocupados en diseñar la vida de la gente, tan poco relevante como nosotros mismos. La actual cumbre tenida en Davos (creo que ha tenido una primera sesión, virtual, mientras se prepara la siguiente, que creo que será en alguna ciudad de Asia), como en años anteriores es la mejor muestra, ya que estába dedicada a planificar el gran reinicio tras la pandemia.


El futuro ha sido y es algo muy presente en la élite que está al tanto de los problemas cotidianos, y esos problemas pasan por evaluar la capacidad del capitalismo para integrar a los ciudadanos, al pueblo trabajador en su sistema, por eso, cuando se hundió la URSS, victima de sus propias contradicciones, a la que los burócratas fueron incapaces de responder, EEUU se encontró sin discurso en el que basar su liderazgo.


En esos momentos se dio cuenta de su incapacidad de mandar el mundo porque no tenía discurso, no tenía ejemplos y no tenía valores que transmitir, teniendo que recurrir a los efectos especiales tales como la voladura del WTC, las guerras en Afganistan, Iran y el terrorismo islámico, como piezas del rompecabezas geopolítico. En este lapso de tiempo, el latrocinio de las economías nacionales a manos de los grandes bancos y los grupos de inversión, como Blackrock, por ejemplo, endeudando las economías privadas, pero sobre todo, las economías de los Estados, las economías nacionales. Fue el momento de la crisis económica de 2008, del que la sociedad trabajadora del mundo no terminaba de salir cuando se encadenó la pandemia, por que todos esos acontecimientos han estado conectados por el nexo del complejo militar indstrial.


Como digo, el fururo es algo muy presente y caro para la burguesía, en general, y en particular, para el complejo militar industrial y sus gabinetes de estudios estratégicos, para todos los thinktanks que durante décadas han estado analizando la marcha del mundo, estaba claro que la economía había llegado al límite, el tipo de economía que se practicaba desde comienzos del siglo xx, que justificaba su permanecia, no obstante la banca (la alianza entre el capital industrial y el capital bancario, el capital financiero), ser quien ocupaba el foco en el escenario, decidía las decisiones determinantes, porque, según el esquema, permitía a la sociedad procurarse el sustento.


Téngase en cuenta que una clase dirigente, me estoy refiriendo a la burguesía estadounidense, que ha venido ocupando la escena mundial, casi desde el comienzo del siglo xx, recogió un mundo donde la historia había marcado un camino hecho a base de supuestos e improvisaciones. Coger el testigo –a comienzos del siglo xx– y seguir la marcha abrió un camino nuevo donde el avance de las ciencias y la tecnología ha experimentado el salto más importante, en toda la historia de la humanidad, y al comprobar que su dirección, su liderazgo se ahogaba teniendo que dirigir el mundo con reglas obsoletas. Léase por obsoletas tener que justificar que la democracia había de ser real, y los derechos ir acompañados de la capacidad real de vivir dignamente. De tener que asumir que su dirección era un fracaso en todos los ordenes, porque, en realidad el mundo funciona como las grandes empresas, los grandes capitalistas quieren que funcione, y no como los gobiernos dicen que funcione, y menos, una población mundial desconocedora de ese funcionamiento real, porque es incapaz de autoorganizarse por el secuestro ideológico de sus dirigentes sociales, decidió dar un golpe de timón y confinar a la población mundial, mientras decide cómo será la nueva normalidad.


La burguesía estadounidense, el complejo militar industrial, tiene la necesidad vital de establecer sus reglas, de saberse respetado y obedecido, porque es imposible imprimir una marcha al mundo, en cualquier dirección, sino son obedecidas las decisiones que se toman. Una vez comprobado que ni Rusia, y mucho menos China, abriran sus mercados nacionales a las empresas del complejo militar industrial, una vez comprobado que el dominio no puede ser condominio, el complejo militar industrial opto por la guerra. La guerra es es la pandemia. Una guerra declarada a toda la humanidad, porque la ciencia y la tecnología hacen prescindible la fuerza de trabajo y el masivo número de seres humanos representa más una amenaza al poder de la élite, que una riqueza potencial.


Los acontecimientos en EEUU no podrán ser congelados porque a pesar del énfasis que los medios, los creadores de opinión, los ideólogos al servicio del capital financiero ponen en hacernos creer en un enfrentamiento de yankis contra chinos, de americanos contra europeos, en realidad es una lucha de ricos contra pobres, de los que lo tienen todo contra los que no tienen nada y se resisten a ser manipulados como mercancía desvalorizada.


Los acontecimientos en EEUU no podrán ser congelados, y mucho menos, conciliados porque la parte más explotada y desamparada en una nación fuertemente marcada por los prejuicios raciales, la población negra, se está organizando y las políticas practicada por Trump, y ahora por Biden, siguen marcadas por la discriminación racial y las nuevas penalidades abiertas por una economía incapaz de repartir la riqueza, la enorme riqueza acaparada por la élite no tiene más alternativa que continual el expolio reduciendo a los pobres del mundo a la sumisión incondicional.


LA IZQUIERDA DESARMADA


Delante de un panaroma claramente desolador, podemos comprobar con dolor que la izquierda ni está ni se la espera porque si hemos de juzgar por los hechos, las organizaciones de clase, partidos y sindicatos llevan todos estos años desaparecidos. Ni antes de la crisis económica de 2008, ni despues de ella, ni en los albores de la pandemia, ni durante la misma, los partidos y sindicatos obreros han estado a la altura que la burguesía les ha marcado, y ninguno de ellos, en ningún país ha osado levantar la cabeza, aplicandose todos a aceptar el papel que se les asigna.


La izquierda no tiene objetivos ni tácticos y mucho menos, estratégicos y la Unión Europea es un galimatías enfeudado al complejo militar industrial, por tanto, sin voluntad política para discrepar de las tesis del socio dominante.


Un objetivo estratégico que daría poder a la izquierda internacional sería unir a todos los hablantes de español en una Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas de tal manera que el debate que se abriría pasara por el análisis histórico de lo que supuso el domino y el enfrentamiento con las potencias de la época, el análisis de la vida en el territorio del dominio español durante todo el tiempo que duró su dominio, partiendo de la base de la inexistencia de la discriminación de raza, de la inexistencia de que explotación de los pueblos que componían el imperio fuese mayor que la de los propios españoles peninsulares.


El debate pasaría, de igual modo por el análisis del avance que supuso la Revolución rusa de 1917, y la feroz persecución de los revolucionarios. El complot internacional para ahogarla y como la dirección de esa revolución se lleno de elementos que hicieron carrera en la administración para terminar convirtiéndose en una burocracia tan despegada de la vida cotidiana como la misma administración de la corona de España, terminó separada de la vida cotidiana de sus súbditos.


Este debate podría abrir el camino estratégico que pondría en el objetivo contruir la alternativa al modo de producción de mercancías, construir el socialismo.


Comprender por donde pasa la historia significa entender que las fuerzas productivas han de obedecer a satisfacer las necesidades de la humanidad, en su conjunto, y no a una parte de la misma. Esto es lo que significa el materialismo histórico. El materialismo dialéctico es la necesidad del complejo militar industrial de imponer sus tesis apoyándose en una pandemia a la que hay que enfrentarse construyendo el socialismo levantando el baluarte estratégico de la Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas.


jmrmesas


once de febrero de dos mil veintiuno

lunes, 11 de enero de 2021

LA LATA DE LOS VIKINGOS

 

LA LATA DE LOS VIKINGOS


En términos coloquiales, la lata quiere decir dar la tabarra, soltar el mantra, la letanía que termina por incordiar y fastidiar. Y en esto llego Fidel, es decir, más letanía, más mantra. Intentaré hacer una aproximación a una realidad llena de aristas cual trozo de cristal inastillable y por tanto, pulverizable, o lo que es igual, más difícil de apreciar las aristas peligrosas.


La televisión está llena de programas documentales que tratan de buscar las huellas de los viquingos en tierras americanas, americanas del norte, y como cercanía más inmediata, Groenlandia (aún danesa), y persisten más y más tratando de ganar para la causa wasp legitimidad de origen sobre el nuevo continente, América, y mientras escarban en los lugares de su supuesto deambular la tierra removida la echan sobre las evidencias arruinadas del paso de España y los españoles sobre tierras tan frías como el estado de Whasington con nombres como Bandera State, Málaga, a orillas del rio Columbia, la bahia de Juan de Fuca, la isla de López, es decir, muy alejada de las cálidas tierras de Florida, o Tejas, y todavía más al norte, en territorio ártico, en Alaska, que aún estaba por ser territorio de Rusia, dejando nombres como Valdéz o Córdoba (Cordova), y es que los españoles estuvieron allí y la conquista de esas tierras no fueron cosa de simple explotación, fueron territorios a los que se exportó cotidianidad cultural, sobre las que se formaron provincias ultramarinas y por tanto sujetas a las mismas normas y leyes que las de la metrópoli. Territorios sobre los que se construyó Nueva España, es decir, Méjico, y que los elementos venales, que habitan en cualquier época, esperan la oportunidad, su oportunidad para medrar al precio que sea, aunque siempre habrá estadistas con visión como Benito Juarez que no reconoceran el expolio del territorio nacional, pensando en las nuevas generaciones capaces de reclamar el expolio, pues un gran porcentaje (más de la mitad) del territorio estadounidense se asienta sobre tierra que fue Nueva España, Méjico.


Es decir, el paso de España por América fue una empresa colosal, no un rebote, y esto viene a cuento sobre el asalto al Capitolio y la payasada del viking presidiendo el salón de sesiones. En realidad, la payasada tiene una enorme carga antidemocrática porque servirá para introducir leyes más restrictivas sobre la ciudadanía, en un momento donde el sistema se encuentra en la uci —unidad de cuidados intensivos— teniendo en cuenta que la convocatoria —el asalto al Capitolio— fue anunciada y animada por senadores —doce senadores, los doce apóstoles de Trump— que se dirigirían a los convocados, en diferentes momentos, no era pues, algo improvisado, incluso una senadora hizo alusión a que llevaía al Capitolio su pistóla, sabiendo la prohibición existente en el Distrito de Columbia de llevar armas.


Aún más, el asalto fue el último intento de un reducido sector del capitalismo marginal de evitar perder los resortes del gobierno, del peor gobierno, de la peor adminstración del paso de un presidente que teniendo en sus manos todos los medios no entendió que la pandemia era una maniobra desesperada del capital financiero para ocultar el agotamiento del sistema, de una crisis económica y de un mundo que está mutando con la misma velocidad que lo hace el coronavirus, y es que, Trump es un capitalista procedente del mundo del juego, de los casinos, de los garitos o lo que es igual, del pelotazo, donde el capital es extremadamente volatil, a diferencia del capital industrial y bancario (capital financiero), cuyo crecimiento se basa en ofrecer bienes, mercancías (casas, coches, –ARMAS–), con un determinado valor de uso consistente, no efímero, no excesivamente volatil, por eso, mientras se trata de mantener el sistema en pie, convenía apartar a las masas de ciudadanos, nuevamente estafados, recluídos, confinados, temerosos y ajenos a las maniobras del complejo militar industrial.



Esos capitalistas, el complejo militar industrial, en la acertada expresión de D. Eisenhower, el estado profundo, la gran burguesía de EEUU que ha diseñado una pandemia como medio de velar el agotamiento del sistema, que se anunció con una crisis económica que fue dopada con inyecciones de millones de millones de dólares emitidos por la reserva federal que fueron a parar a los grandes bancos, no sirvió para nada y finalmente tuvo que recurrir a las armas secretas que no ha sido otra que el coronavirus, se encontraron pues esos tipos, sobrepasados, y así, esos capitalistas del pelotazo, tipo Trump, tipo Adelson, no entendieron el significado de las inversiones en investigación, de biólogos tan cualificados como Kawaoka, y los reparos sobre ese tipo de investigación de otros tan cualificados biólogos como Stanley Plotkin, creador de varias vacunas.


Su equivocación, la equivocación de Trump, la prueba de no haber entendido el mensaje fue desatender la pandemia en su propia casa, y mientras los gobiernos europeos tomaron medidas para contener la mortandad, Trump acabó condenando a los estadounidenses pobres, a morir como chinches.


Siguió, y siguieron sin entender, él y sus secuaces que EEUU, el complejo militar industrial, la muy bien estructurada burguesía estadounidense no podía permitirse el lujo de darse un golpe de Estado porque eso habría desencadenado el hundimiento ipso facto del dólar, el hundimiento de la calidad y cualidad de liderazgo que posee EEUU como dirigente consentido de los burgueses del mundo y como cabeza del capitalismo mundial, por eso la planificación del golpe contaba con una victima propiciatoria, la desgraciada seguidora del presidente Trump, la ex militar de la fuerza aerea que fue abatida sin mediar violencia, cuando los policías del Capitolio, habían abierto las barreras dejando el paso libre a los asaltantes, esa señora fue inmolada para desencadenar la reacción de, al menos, algún sector militar —hay un video en la red, emitido por periodista digital, en el que un tal César Vidal cuenta su visión de los acontecimientos —, por eso, creo que la minúscula parte que representa Trump en el complejo militar industrial no pudo arrastrar a todos a un golpe carente de contenido, porque la quiebra del sistema capitalista que representa el modo de producción de mercancías no tiene una salida fácil, y la posibilidad de una alternativa, que hoy más que nunca es socialismo o barbarie, socialismo o pandemias, socialismo o hecatombe, socialismo o fakenews, debe ser la consciencia de que los medios de producción no pueden ser utilizados para satisfacer al mercado sino para satisfacer las necesiddes humanas.


UN SISTEMA AGOTADO


¿Qué debemos entender cuando se habla del agotamiento del sistema? ¿Qué entiendo por sistema? ¿Qué es el sistema capitalista? Creo importante empezar por establecer estas consideraciones porque de lo contrario no se entienden los acontecimientos tomando estos caracteres de fatalidades inexplicables, hechos sin posibilidad de una cierta previsión, y eso no es así porque existen fuerzas que imponen comportamientos adecuados para que tales fuerzas no tengan consecuencias indeseadas.


Entiendo por sistema un conjunto de órganos cuya finalidad es mantener un cierto funcionamiento que es de vital importancia que no se detenga, primando esta característica de conjunto sobre cualquiera de los órganos que lo componen. Entendido de este modo, el sistema capitalista tiene como principal función el impulso de las fuerzas productivas, desarrolladas estas medinte la posibilidad de extraer plusvalía del trabajo humano, la obtención de la ganancia por encima de todo.


Si se acepta que el sistema tiene una función y que esta es el impulso de las fuerzas productivas, como trató de demostrar Karl Marx en su obra, los modos de producción tienen caducidad y esta caducidad genera contradicciones rupturistas cuando la superestructura es incapaz de actualizar la forma de producir y de vivir de la sociedad. Durante décadas, en tiempos anteriores, la estructura económica de la sociedad progresaba lentamente, y eso hacía que los cambios de los modos de producción apenas se notaran las contradicciones entre estructura economica y superestructura sucediendose las transformaciones con lentitud, mientras la sociedad asumía los cambios porque estos apenas rozaban la propiedad y su gestión, mientras hoy esta característica es muy notable.


El actual modo de producción, a partir de finales del siglo xix y sobre todo durante el pasado siglo xx, la estructura económica de la sociedad ha ido variando y progresando casi continuamente absorviendo los avances científicos generadores de tecnologías que han impulsado la producción, como nunca antes en la historia de la humanidad, y este impulso ha generado contradicciones sociales que trastocan el orden de los valores sociales, que afecta a la propiedad y las consecuencias que esta tiene sobre la naturaleza y sobre la vida en toda su dimensión siempre en manos de una élite que tiene la potestad de interpretarlos a la medida del poder de los dueños de los medios de producción, en manos del capital finaciero.


La finalidad de obtener plusvalía de la explotación del trabajo humano, en todo ese tiempo, como he citado en ocadiones anteriores se ha ido encareciendo de tal manera que el beneficio final, la tasa de ganancia, ha ido decreciendo en la medida que para obtener una tasa de ganancia euiparable a un periodo de tiempo dado, ha significado tener que invertir cantidades de capital fijo, cada vez mayores —los interesados pueden buscar en la red los trabajos del economista Michel Roberts y sacar las conclusones por si mismos—, y esto atenaza al sistema porque a diferencia de épocas pasadas, la sociedad está, en términos generales, muchisimo más preparada, posibilitándose acceder a funciones complejas por un número creciente de indivíduos, teniendo cada vez más, un sentido crítico de la vida, de la sociedad, del PODER.


A esto habría que añadir que la función de lider, que en tiempos anteriores, desempeñaba la metrópoli se ha ido diluyendo en la medida que se han internacionalizados los procesos de producción. Las fuerza productivas han adquirido características de contenido geológico, cósmico y se ha diversificado la posesión de tales fuerzas, y las contradicciones generadas por ella han de ser reguladas porque ya no es solo la metropoli quien posee el control de su uso indiscriminado, impone pues, por la propia naturaleza de este proceso llegar a enendimientos sobre su uso.


Creo que la pandemia es el uso de un arma biológica empleada por un sector del complejo militar industrial con la decisión desesperada de frenar el declive que se veía venir con el cambio climático, la gravedad de la crisis económica, y la proximidad de las elecciones en la metrópoli, dispararon los acontecimientos, y la poca perspicacia de la administración Trump, amparada en el liderazgo consentido por el conjunto de los poderosos, representantes de los privilegiados del mundo temerosos por detener el empoderamiento social, se precipitaron.


Los carcas del mundo se identifican con Trump porque su pose decidida aparenta dinamismo juveníl cuando no es más que una huida hacia adelante para seguir aferrado a los privilegios de los que siempre lo han tenido todo fácil, por eso, aunque no creo en los pueblos elegidos querría, cerrar el paso a los carcas españoles, admiradore y copiotas de Trump proponiendoles a los trabajadores españoles, peninsulares y ultramarinos luchar por formar la Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas como paso decisivo en el alumbramiento de un mundo nuevo, y ese nuevo paso adelante requiere poner en pie una nueva internacional cuyo objetivo debería ser abrir el dabate, iniciar la lucha por definir las característica del nuevo modo de producción haciendo buena la idea de no dejar nadie atrás.


Construir la nueva internacional, construir el partido significa construir el individuo social que no es otra cosa que la maduración cultural, intelectual, tecnico cientifica de la humanidad libre de los prejuicios de la limpieza de sangre, de los prejuicios raciales, que siempre sirvieron para afianzar los privilegios de los ricos y poderosos de la tierra, frente a las masas desheredadas. Así lo veo.


jmrmesas

enero de dos mil veintiuno

martes, 29 de diciembre de 2020

PERVERSIÓN

 





PERVERSIÓN



Los lectores que me sigan pueden comprobar que mi posición no es improvisada sino que la voy ajustando de acuerdo a la información que puedo obtener en cada momento, algo que ahora, por añadidura está justificado por el aislamiento impuesto por la pandemia construída por los diseñadores de futuro a sueldo del capitalismo tipo Blackrock, que es el dominante, pero a pesar de ello, el hilo argumental, mi hilo argumental, está recorrido por la percepción de un cierto derrumbe, una cierta descomposición del mundo tal y como la hemos conocido los más viejos del lugar, entre los cuales me cuento, salvedad hecha de fusiladores de mierda ansiosos y pandemias inventadas a la mapor gloria del capitalismo financiero.


Desde el principio, percibí que el duelo de la subida de aranceles entre USA y China no podía estirarse indefinidamente y que esa dinámica se rompería por algún lado —la cadena siempre se rompe por su eslabón más débil— y este lado fue una declaración de guerra no escrita, una declaración de guerra cobarde, clandestina, taimada, no contra China, no contra Rusia, fue una declaración de guerra contra la gente pobre, contra la gente que ha de aceptar las condiciones de contratos que nunca escribe pero que deben aceptar, de todas todas, si quieren seguir existiendo, aún a costa de la vida.


Esta declaración de guerra solapada estaba destinada a encubrir ese final del mundo–¡Arrepentíos pecadores!–, tal como lo conocíamos los más viejos del lugar, que era el final de su mundo, en el que se derrumbaban todos los presupuestos ideológicos, políticos, y sobre todo, económicos, construidos al rededor de un crecimiento sin soporte material, definido solo por la capacidad de conseguir endeudar a todos las personas individuales, jurídicas incluídos los propios Estados nacionales, porque lo que contaba y cuenta era, son, los balances financieros, en el que los números crecen, ganan relieve pero las personas retroceden y no cuentan, porque era una mentira en la que se empeñaban en vendernos el final de la crisis de 2008, cuando se surfeaba la pavorosa ola de otra crisis financiera más agresiva porque atacaba a la vida misma, mientras se disimulaban sus efectos inyectando dinero sin más respaldo material que el ejército USA, sostenido por ese mismo papel, dólar, que es la MAGAgica economía, que han sostenido todos los burgueses del mundo.


Naturalmente, esto es así, no por que yo lo diga, yo, más bien los intuía, pero no podía demostrarlo porque eso entraña el análisis de un enorme montón de datos y metodología comparativa fuera de mis alcances, sin embargo, economistas vigilantes y estudiosos del sistema, sí lo sabían aunque solo se limitaban al estricto contenido económico, como ha sido el caso de la organización CADTM, de la que es miembro Eric Toussaint, que participó en la auditoría de la deuda de Grecia, y estudiosos como Michel Roberts, cuyo estudio sobre la caída de la tasa de ganancia, decreciente desde 1920 a 2020, es suficientemente explicativa del agotamiento del capitalismo.


Se suele decir que el demonio sabe más por viejo que por demonio, lo que significa que aquellos que han vivido una larga vida con una curiosidad atenta pueden atesorar una experiencia, que en ocasiones puede suplir la falta de estudios específicos. Naturalmente esto no es una justificación para no estudiar, ni para avalar la suma de años como fuente de conocimiento, pues esta por si sola no acredita experiencia, la experiencia es el resultado de experimentar situaciones que obligan a extraer conclusiones, más bien de fallos que de éxitos (el éxito es un nárcotico que mata –morir de éxito–), es más bien un llamado a que el lector medite lo que dice un viejo por el hecho de tener una determinada experiencia, dado que lo que pueda decirse, se apoya en argumentos verificables, son opiniones que pueden aportar una perspectiva, que otros no dan, porque como a tantos otros, no les llegan datos directos, y los indirectos son siempre muy opinables, sin embargo la ciencia jurídica se apoya en razonamientos basados en indicios y otro tipo de señales indirectas que tratan de apoyar las tesis que se ventilan en un juicio, en un debate.

Que a estas alturas de los tiempos haya aparecido una pandemia que se ha extendido a los países más capaces de generar respuestas políticas al poder omnimodo de una élite tutipotente es algo altamente curioso porque esa élite ha dirigido y sigue gobernando el timón de una nave llamada Tierra, y esta empieza a mostrar alarmentes señales de peligro y ante el temor de sublevación de una tripulación que no confía en la capacidad del capitán, este decide castigarlos “porque yo soy el que puede salvar la nave”, y este que ha sido siempre el discurso elitista de los que confían en la fuerza de un ser providencial, de los que desconfían de la comunidad, de la fuerza organizada de la comundiad, del pueblo, de la humanidad, una fuerza natural a la que la élite se esfuerza en mantener dispersa, átona, sin fuerza, dividida y parcelada, la élite, el complejo militar industrial de EEUU, a los que los burgueses del mundo otorgaron capacidad de decisión porque temían a la humanidad que empezaba a organizarse en un ente llamado URSS, hizo y deshizo, y en este queahacer, el capitalismo financiero, ha ido agotando a la naturaleza, a los seres humanos y crispando a la sociedad exprimiéndola porque su objetivo ha sido y sigue siendo cuadrar su balance económico, por encima de los seres humanos, por encima de la sociedad, por encima de la naturaleza, es decir, contaminandolo todo, y al hacerlo el modo de producción de mercancías ha ido perdiendo eficacia en el sentido que yo entiendo el concepto de modo de producción descrito por Marx (disposición de recursos, medios y fuerzas productivas capaces de impulsar a la humanidad hacia adelante).


Que esto que yo entiendo pueda ser entendido, compartido, es altamente discutible. Que sea cierto podría serlo de igual modo, sino fuese por los hechos y ahí están los datos, y estos son verificables y atruibuibles a causas que llevan a conclusiones.


En lo tocante al modo de prodcción están los datos de los estudiosos del sistema, que aunque se cuiden de no señalar abiertamente a la caducidad, obsolescencia del sistema, demuestran con estudios que el sistema está en declive porque en los últimos cien años, la tasa de ganancia del capitalismo es decreciente. ¿Y qué es la tasa de ganancia?


A falta de que personas más cualificada se digne explicar a la gente corriente este entuerto correré el albur de meterme en camisa de once varas, intentando hacer entendible tan enrevesado asunto. Se que hay economistas comprometidos con la defensa de los más débiles, pero tal vez crean que este tipo de datos carece de valor para iluminar el afán reivindicativo en pos de una sociedad más equitativa, más homogénea en todos los sentidos, relacionados con las posibilidades materiales de asegurar la existencia. La tasa de ganancia del capital es la cantidad de plusvalía obtenida por un deternuado capital invertido en función de la cantidad de fuerza de trabajo (tragajadores ocupados), en un periodo de tiempo dado, y como esta es decreciente significa que para obtener la misma cantidad de plusvalía en un mismo periodo de tiempo, la cantidad de capital fijo invertido ha de ser mayor, y así cada vez, y puesto que la población crece, los recursos son limitados, el modo de producción, heredero de los anteriores modos de producción, arcáico, esclavista, feudal y actual (modo de producción de mercancías), pierde eficacia y se abre, se quiera o no, sea ordenado o desordenado, sin dirección, un debate sobre como emplear recursos, medios y fuerza productiva para conseguir que el planeta y su VIDA puedan ser garantizados por una mejor gestión de esos recursos, medios y fuerza productiva, y eso implicará por fas o nefas una revisión profunda de todas las condiciones sociales que implicarán a la superestructura jurídica y política, es decir, a las rozones políticas, júridicas, filosóficas, sobre las que se asienta una sociedad, cada vez más interdependiente.


La naturaleza de que esta crisis no es como las otras, pues esta es tal que implica esa interdependencia entre países y culturas, es decir, de clases sociales, lo demuestran algunos datos.


El primero y más conocido está siendo el periodo abierto por la elecciones presidenciales de EEUU, en la que la clase dirigente, el complejo militar industrial está seriamente recorrido por el enfrentamiento de su élite, entre los seguidores del presidente perdedor, per de dor, que no vacila en comprometer la ya dudosa credibilidad de EEUU como estado de derecho, animando a un golpe de Estado interno, bananero, que es la expresión de la división social estadounidense, homogeneizada esta, hasta ahora por la industria del los medios de informació –bulocráticos–/–fakenews– y la industria de las teleseries, que presentan una sociedad con fisuras, rapidamente soldables por la bala amiga de primero dispara y luego pregunta, hasta ahora, y en esto llegó Fidel, perdón, desvarío, llegó la pandemia salvadora ¿De quien?, ¿de los pequeños negocios?, chalaneados al alimón entre el presidente del Senado y la presidenta de la Cámara. Por el presidente perdedor, que se resiste a poner en marcha un alivio de la pandemia, por aquello de para lo que me queda que estar en el convento... …


Vivimos tiempos de cambios, que tendrán que ser profundos, para bien o para peor y eso dependerá de lo que los fabricante de cuentos, mentiras, miedos y muerte sean capaces de colar su relato, o que otro tipo de relato se abra camino.


Todos los que están relacionados con el intríngulis de la economía —que siempre es política—, las decisiones cruciales, saben que la nueva normalidad será muy anormal, y si como vaticinan los expertos, el dólar se desmorona, el predominio de EEUU se desmoronará con él, y en el que se intentarán todo tipo de suertes porque hay un temor de las burguesías medianas y menos medianas de ser muy conscientes de tener que rendir pleitesía ante un coloso industrial diferente del que, con el que hasta ahora han tratado, y eso les abre las carnes.


ESPAÑA

EL IMPERIO DONDE NO SE PONÍA EL SOL


¿Vale de algo la aportación de Marx en la ciencia social?, si es relevante, ¿en qué sentido lo es?, y si no lo es, puede ser absolutamente prescindible porque el marxismo no es una religión, es un método de análisis, ¿una filosofía?, una concepción derivada de la importancia de las cosas que imponen comportamientos, a veces indeseados.


Las fuerzas productivas, esa simbiosis entre los comportamientos humanos, los objetos de los que estos se dotan en su quehacer vital y la fuerza que imponen dichos objetos configuran una determinada estructura económica, que no es inmutable pero que al componer, digamos contando con la benevolencia de los inteligentes lectores, el espíritu, que no el cuerpo, de la sociedad, este ente inmaterial—superestructura—tiene el peso material de una montaña, que permanece casi intacto asentando privilegios de los poderosos, mientras, a penas se maquilla algo para conformar a los pueblos, recien elevados—historicamente—al grado de personas, ciudadanos libres pero encadenados a deudas de por vida, y es aquí donde cobra sentido la perspectiva marxiana porque, entiendo que las fuerzas productivas imponen su realidad material, en foma de aviso a navegantes, para que tengamos en cuenta su poder demoledor de imperios, no solo romano y derivados, por ejemplo, soviético y español, para la mayor gloria del sufrido, abnegado, y promicuo pueblo español (la limpieza de sangre siempre ha sido justificación del latrocinio de los ricos), el imperio —imperialismo—del capitalismo, inglés, primero, yanqui después, ha sido, es esquilmador, exprimidor de la naturaleza, exprimidor de pueblos, aniquilador, porque no comparte, solo atesora, como la urraca, todo lo que brilla, su poder está sostenido por el afán acumulador, acaparador, por su capacidad de encadenar a personas y pueblos por los grilletes de las deudas reales e inventadas que ahogan con la lentitud necesaria para satisfacer la deuda pendiente.


Decía que los imperios se deshacen porque dejan de ser herramientas útiles en el quehacer de la humanidad, porque existe la humanidad, el individuo social que ha de entender y crecer (el afán divulgador de tanto youtuber, sobradamente preparado debe tener algún sentido profundo, cuando se vulgarizan las disciplinas científicas), pues de lo contrario sería cierto el cuento del pueblos elegido ¿Por quién? ¿Por qué? ¿Para qué?, impiendo unas élites que justifican y son guardadoras de las esencias ¿Cuales?


Cualquier persona curiosa puede comprobar, sin necesidad de remontarse a muchos siglos atrás como en el siglo xx los inventos y descubrimientos científicos han generado tecnologías que se ha incorporado al proceso productivo casi inmediatamente, en mi discutible opinion la estructura economica de la sociedad, ha mudado, a lo largo del siglo xx lo menos cada veinte o treinta años, lo que debería significar, cambios profundos en el cuerpo productivo (demoledor de imperios) mientras el espíritu de ese cuerpo (superestructura jurídica, política, religiosa, filosófica, ética y estética) genera tensiones al no acompasar las fuerzas generatrices de esos comportamientos éticos y estéticos, filosóficos, religiosos, políticos y júridicos, y aunque estos comportamientos son exportables, porque los humanos somos semejantes, copiotas (de copiar), nos cuidamos de admitirlos presumiendo de originalidad, aunque los testarudos hechos lo desmienten, es decir, seguimos copiando y para demostralo ahí está la prueba de un grupo de militares traidores pidiendole al perdor Trumpe un golpe de Estado... en España.


Hace falta ser más traidor, patriota de mierda, vendido, al imperialismo depredador del planeta, pues sí, así ha sido hecho por un grupo de militares en activo, ¡del ejército español!, y es una exigencia ciudadana que sus mandos militares, y la ministra de las fuerzas armadas españolas ponga a ese grupo bajo arresto y que sea expedientado y juzgado, porque ese grupo apoya a los generales retirados, instigantes de querer fusilar a 26 millones de españoles. ¿Que habrá movido a este grupo de gente de armas a proponer que el ejército de EEUU, invada la capital del Estado español? La propuesta es cobarde de tirar la piedra y esconder la mano, hasta al golpista Tejero le daría vergüenza una propuesta así, casi estaría por apostar que no la suscribiria. Durante la campaña electoral del presidente perdedor Trump hubo un mando militar estadounidense que se comprometió a mover las fuerzas si Trump se resistía a entregar el poder si perdía, porque la soberanía del pueblo es inviolable y hete aquí a un grupo de militares españoles desleales, que piden a otro ejército que de un golpe fuera de casa. Aparte de cobardes, vagos.


Esto quiere decir que en último término hay identidad de intereses, ¿sentimientos? ¿valores compartidos? ¿Qué valores?, es decir, los hechos parecen demostrar que, en realidad, existe la aldea global, solo que los poderosos quieren y dicen que cada uno en su casa y Dios en la de todos, es decir, las patrias, cuanto más chicas, más manipulables, que puedan concordar con los pueblos elegidos. Farsantes, falsantes.


Esta forma mía de razonar, esta argumentación la percibo apartir de mis lecturas marxianas, pues entiendo que el marxismo no es solo una manera de entender los macro balances, es una manera de entender como esos balances, la fuerza de las cosas, imponen comportamientos humanos, casi sin ser consciente de la fuerza de esas cosas, por eso los economistas marxistas reducen el marxismo a los balances y hemos de ser los aficionados, espontáneos tirados al ruedo de las explicaciones mientra los doctores esperan sentados el paso del cadaver por delante de su casa.


En definitivas, esta crisis económica, disimulada por la pandemia construida adrede para disimlar el agotamiento del capitalismo como modo de producción inútil ya para hacer avanzar a la humanidad en su conjunto, no a un pueblo elegido, ni siquiera al pueblo de los fabricantes de pandemias, que está pagando el precio de primar lo privado sobre lo público, está pagando el precio de hacer creer a sus ciudadanos que todos pueden ser millonarios, y por lo tanto, apañatelas como puedas porque la teta del Estado solo es chupable para los blackrockistas de toda la vida, y está campaña electoral de EEUU que ha destapado todas las maldades de los que priorizan la riqueza sobre la vida es puro fetichismo, el paradigma de la perversión que como es sabido de todos es la utilización de algo que se usa con un fin diferente a su finalidad objetiva, y el modo de producción de mercancías ha dado todo lo positivo que podía dar, la madurez de las fuerzas productivas, regadas estas con dos guerras mundiales, una montaña de latrocinios de pueblos, devastación de selvas y territorios, y además, una pandemia de diseño y la promesa de otras venideras, certificando su ignominioso fin, eso sí, llenando sus arcas hasta el previsible hundimiento del dólar, pero mientras no se abra una alternativa clara el capitalismo seguirá geriatrizado, animado por los pronosticadores de pandemias como Bill Gates, cuyo emporio informático quiere informatizar el ADN, convirtiendose en dueño y señor de la vida en la tierra.


La alternativa ¿Cual es la alternativa? La historia se toma su tiempo, su reflexión, sus revueltas y unos pueblos se agotan y otros se renuevan. Al alemán Humboldt le sorprendió la alegría de los pueblos españoles de América, la esplendidez de la retribución del trabajo asalariado ¿Y no sería posible un despertar del pueblo iberico? Un pueblo de casi mil millones de hablantes nativos, más con portugueses y brasileros, puestos en pie dispuestos a construir un futuro esplendoroso, compartido, amable dispuestos a desentrañar los misterios del Universo con el patrimonio común del genero humano, no de ningún pueblo elegido. Tenemos no solo un idioma común, una historia compartida, un folclore impresionante para llenar varios mundos, alegrándoles y emocionándoles, contamos con la eficacia organizativa de Cuba, con la lealtad inquebrantable de Puerto Rico, con el valor de los mejicanos dispuestos ha hacer pagar el latrocinio de los dirigentes venales, con el valor perseverante de los jóvenes chilenos, con la obstinación de los bolivianos por hacer respetar su justa elección, peruanos, colombianos, venezolanos, argentinos, paraguayos, uruguayos, filipinos, melillenses, ceutíes y españoles peninsulares. La llave para abrir ese futuro sería la construción de una Unión de Repúblicas Socialistas Ibericas que sería contrapeso de las decisiones aventureras de un mundo que se desmorona,


El mal comportamiento no es tanto una actitud personal sino la derivada de un modo de producción que prima al objeto, la cosa, en lugar de poner al ser humano en el centro, en aquello que tiene valor por si mismo, por eso es prioritario acabar con este modo de producción capitalista si queremos una humanidad más justa y amigable. Es lo que me esfuerzo en verter en mis apuntes, que abordo con la mejor intención y la mejor inteligencia de la que soy capaz en el momento de hacerlo


El futuro esplendoroso puede ser nuestro porque el que nos pintan los constructores de pandemias es muy tétrico, tenebroso, así que todo está por ganar.


Para terminar animo a todos los que quieran a vacunarse a que lo hagan poque tendrá alguna efectividad, si así no fuese, sería monstruoso, y las empresas del big pharma no comprometerán su credibilidad hasta ese extremo. Por mi parte asumo mi suerte y correré el destino que me toque.


Hagamos que el próximo año 2021 sea mejor que el fatidico 2020 que estamos a punto de cerrar.

Feliz año para todos


jmrmesas

veintinueve de diciembre de dos mil veinte.